Presupuesto
Cómo hacer un presupuesto cuando cobras poco (y sientes que no hay nada que repartir)
Guía paso a paso para hacer tu primer presupuesto con un sueldo bajo o una beca. Sin apps de pago, sin hojas de cálculo imposibles y en menos de una hora.
Por Julián Orozco · · 4 min de lectura
Hay una idea que hace mucho daño: que presupuestar es algo que se hace cuando sobra dinero. Es exactamente al revés. Cuando sobra, da igual en qué se te vaya. Cuando no sobra, cada cincuenta euros que aparecen de la nada cambian el mes.
Esta guía es para hacer tu primer presupuesto en una tarde, con lo que ya tienes: tu app del banco y el bloc de notas del móvil.
Primero mira atrás, no adelante
El error clásico es empezar decidiendo cuánto deberías gastar. Eso no es un presupuesto, es una lista de deseos, y por eso dura once días.
Empieza al revés. Abre los movimientos del último mes completo y apúntalos en cinco o seis grupos. Ni uno más:
- Techo: alquiler, piso compartido, o tu parte de los gastos de casa.
- Comida: supermercado y comer fuera, juntos de momento.
- Moverte: transporte, gasolina, abono.
- Fijos: móvil, suscripciones, gimnasio, seguro.
- Vida: todo lo demás. Ropa, planes, regalos, caprichos.
Suma cada grupo. Tarda veinte minutos y es la parte que más gente se salta.
El número que te va a sorprender
Cuando termines, uno de esos cinco números va a ser más grande de lo que esperabas. Casi siempre es «vida» o «comida», y casi siempre por la misma razón: son los gastos que ocurren en trozos pequeños. Doce euros aquí, nueve allá, cuatro en un café.
Eso no significa que tengas que dejar de salir. Significa que ahora sabes dónde está la palanca. Antes estabas apretando tuercas al azar.
Nadie se arruina por una decisión grande al mes. La gente se descuadra por treinta decisiones pequeñas que nunca miró juntas.
Ahora sí: reparte
Con tus números reales delante, monta el mes que viene. Tres reglas y ya está:
- Los fijos se pagan solos. Alquiler, móvil, transporte. Ese dinero no es tuyo, solo está de paso por tu cuenta.
- Ponle un número a «vida». Uno concreto. «Gastar menos» no es un objetivo; «180 € este mes» sí lo es.
- El ahorro va primero, aunque sean 20 €. Si esperas a ver qué sobra, no sobra. Programa una transferencia automática al día siguiente de cobrar.
Sobre la cantidad a ahorrar: no te obsesiones con el porcentaje. Con un sueldo bajo, la cifra importa menos que el hábito. Veinte euros al mes durante un año son 240 € y, sobre todo, son doce meses demostrándote que puedes.
Qué hacer cuando no llega
A veces haces los números y no cuadran: los fijos ya se comen casi todo. Eso no es un fallo tuyo de disciplina, es un problema de estructura, y se ataca distinto.
| Situación | Dónde está la palanca de verdad |
|---|---|
| El alquiler supera el 40 % de lo que entra | Compartir, cambiar de zona o renegociar. Ningún ahorro en cafés compensa esto. |
| Los fijos suman más de lo que creías | Suscripciones que no usas. Míralas todas hoy: suele haber entre 15 y 40 € dormidos. |
| Los ingresos son irregulares | Presupuesta con tu peor mes del año, no con la media. |
| Hay deuda de tarjeta | Pagarla es la mejor «inversión» disponible: ningún fondo te da un 20 % garantizado. |
El error que mata más presupuestos
Ponerte a apuntar cada café. Dura una semana, se hace pesado y lo dejas — y al dejarlo concluyes que presupuestar no es para ti.
Revisa una vez a la semana, diez minutos, y solo mira los cinco totales. Lo que necesitas no es precisión contable, es saber si vas bien o mal antes de que acabe el mes, cuando todavía puedes hacer algo.
En resumen
- Mira un mes hacia atrás y agrúpalo en cinco categorías.
- Identifica el número que te sorprende.
- Ponle una cifra concreta al gasto flexible.
- Automatiza el ahorro el día que cobras, por poco que sea.
- Revisa diez minutos a la semana. Nada más.
Si te has quedado con una duda concreta de tu caso, escríbenosla: las contestamos en el podcast y en el blog, siempre en anónimo.
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